Claves para educar en el respeto

Para un desarrollo intelectual, emocional y social sano es necesario considerar la propia evolución de los niños desde el momento en el que vienen a este mundo. El ser humano, como ser perteneciente al planeta, merece ser respetado para aprender también a respetar todo lo que le rodea.

Es una parte importante de la educación e inherente a ella, pues muchas veces, al tener la responsabilidad de educar a nuestros hijos o alumnos, nos sentimos en posesión de tomar decisiones que implican a los niños sin pensar en cómo les afectan.

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Tenemos que ser conscientes de cada decisión que tomamos y de los momentos en los que estamos respetando el ritmo de los niños, sus necesidades e intereses o, por el contrario, estamos anteponiendo nuestra comodidad a la suya.

Lo ideal es decidir cosas en las que la balanza esté equilibrada y se satisfagan tanto nuestras necesidades como las suyas. Sin embargo, y para que no caer en el error de someternos nosotros a los deseos racionales o irracionales de los niños, debemos saber distinguir entre respeto y consentimiento, pues no se trata de darles todo lo que quieren, sino de aprender y conocer los límites naturales, tanto los suyos propios como los que implican al entorno, natural y social.

  1. Dejar que la evolución natural siga su curso. Se relaciona con la espontaneidad, la intuición y el autoconocimiento que permiten un desarrollo equilibrado, tratando siempre de dejar a los niños avanzar en la vida siendo conscientes de sus necesidades y de la obligación como personas de respetar la vida de ese niño como la de cualquier otra a nuestro alrededor.
  1. Respetar la identidad propia del individuo. Como persona que será es importante no dejarnos llevar por los debe ser o debe saber. Cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es. Por ello pasamos por una fase de autodescubrimiento en la que vamos definiendo nuestra propia identidad. Como padres o educadores debemos tener respeto por aquello que cada niño es y acompañarle sin delimitarlo a un camino basado en nuestros anhelos, pues siendo ellos mismos y no quienes queremos que sean, desarrollarán al máximo todo su potencial.joshua-clay-27368

“nuestro ideal de llegar a una realización personal está estrechamente relacionado con las necesidades del sitio en el que se desarrolla nuestra vida.”

Educar para ser, Rebeca Wild

  1. Descubrir nuestro camino. Las personas debemos ir poco a poco encontrando nuestro lugar en el mundo, relacionándonos, conociendo y explorando el entorno. Dentro de cada ser humano hay una fuerza interior que empuja el desarrollo y el aprendizaje que se produce de dentro hacia afuera y no al contrario. Las relaciones y las interacciones crean conexiones neuronales importantes en el cerebro de los niños que construyen su mundo, su conocimiento y los llevan de una pregunta a otra para seguir conectando y encontrar respuestas lógicas a aquello que les suscite interés en cada momento.
  2. Respetar a los demás. Es la base para que la sociedad avance, respetar para ser respetado. Toda libertad está limitada, no es infinita. Los límites están en la convivencia, en el grupo, para que todos tengan la seguridad de no encontrarse con quien no los respete o los condicione. La definición del respeto es complicada, pero se trabaja diariamente, siendo conscientes de nuestros actos y palabras hacia las demás personas con las que tratamos. Así, no debe ser diferente con nuestros hijos o alumnos, tenemos que considerarles personas, que están aprendiendo y evolucionando, pero seres humanos al fin y al cabo que se merecen el mismo trato que les pedimos que tengan hacia nosotros. Porque llega un día en el que el niño ya no necesita más la protección directa del adulto y cuando llegue ese día querremos que sepan poner sus propios límites, así como respetar los de los demás.

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