El refuerzo escolar

img_20160406_164314_937

¿Quién, que se dedique a la educación, no ha impartido clases particulares alguna vez?

Padres y madres apurados y preocupados por sus hijos, por el ritmo al que la escuela los somete buscan ayuda para niños con diferentes necesidades. El sistema educativo vigente exige un rendimiento alto y continuado a los estudiantes.

Los síntomas; caída académica, dificultad para permanecer atentos o realizar controles, no son más que la punta del iceberg. Debajo de todo ello; presión, estrés, valoraciones, exigencias o etiquetas.

13886911_557524487783336_3541884705721156741_n

«Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo» Albert Einstein

El perfil de un alumno que necesita refuerzo es diverso. Tendemos a tener el pensamiento de que son niños que van mal o que «les cuesta más», pero la realidad no tiene mucho que ver en numerosas ocasiones.

La manera de aprender, los intereses, la personalidad, el momento vital, la familia, el entorno, el día que has tenido, las relaciones y todo lo que envuelve nuestra vida es quien tiene la responsabilidad sobre el nivel y los resultados que después quedan plasmados a modo de notas. ¿Es posible que un momento preciso determine el nivel, no sólo del conocimiento que se tiene en ese instante, sino de la capacidad mental de una perosna?

13427829_533189773550141_7037664676527553694_n

Estamos demasiado acomodados a la idea de aprendizaje «válido» y desde aquí me gustaría llamar a la observación y a la realidad de cada alumno que los profesores que lean este post vean en su día a día. Los estándares obligan a evaluar y medir de una u otra manera el conocimiento trabajado en las aulas, pero la manera de trabajar depende de cada tutor, así animo a pensar actividades adaptadas a los grupos, a la manera de aprender que cada niño tiene y a las habilidades y capacidades que en cada uno se aprecien para generar sesiones más colectivas que individuales. Los seres humanos somos sociales, necesitamos del grupo, de sentirnos útiles, saber qué es aquello que podemos aportar para la mejora de nuestra comunidad.

Para que un aprendizaje sea significativo nuestro cerebro necesita que se creen conexiones neuronales, pero si uno no necesita encontrar una respuesta o no realiza un proceso de búsqueda que le permite realmente hacer ese enlace, la enseñanza no tiene lugar, no queda poso, no queda recuerdo.

Cada uno de nosotros es diferente y como adultos, tras años de conocernos, más o menos, somos capaces de saber cómo somos, qué nos gusta hacer y de qué manera nos sentimos más cómodos. Los niños están en periodo de conocimiento, y quienes estamos con ellos debemos ser un apoyo, quien les ayuda a poner nombre a sus emociones y sentimientos, a entender sus maneras de ser y de trabajar y a adquirir hábitos saludables, para su mente y para su futuro. Y cuando les acompañamos en tal proceso, cuando equilibran sus emociones y aprenden a autoregularse comienzan a afrontar este camino de crecimiento de una manera natural.

img_20160415_143613

También te gustará

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *